"SI AMAS A CRISTO, SÍGUELO"

 

            Bienvenidos al curso 2017/2018.

 

            Este curso, en todos los colegios de nuestra Orden de Agustinos Recoletos queremos vivir esta frase de san Agustín, tomada de su comentario al Evangelio de San Juan: "Si amas a Cristo, síguelo". ¿Por qué este lema? Hemos puesto los ojos en el Sínodo de los obispos que se celebrará el año que viene y que el Papa Francisco ha querido que trate sobre los jóvenes: "Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional". Él mismo dice: "He querido que ocupéis (vosotros, jóvenes) el centro de atención porque os llevo en el corazón".

 

            También para nuestro colegio, los jóvenes son el centro. Queremos que crezcan en todos los ámbitos de sus vidas. No dudamos en formarnos continuamente para ser cada vez mejores en esta tarea y de implementar proyectos que ayuden a conseguir la mejor calidad educativa y humana. Continuaremos con la innovación metodológica y el avance en la competencia digital y tecnológica y nos centraremos fundamentalmente en este curso en la educación emocional y en la interioridad. Y así alcanzar el objetivo del Papa: "A través de guías expertos sepáis emprender un itinerario de discernimiento para descubrir el proyecto de Dios en vuestra propia vida".

 

            Porque con Dios a nuestro lado, descubrimos lo que es el Amor: imposible conocerlo y no amarlo. Se hace cercano, compañero de camino y nos invita a seguirlo, atrayéndonos. Jesús es la luz del mundo, es camino, verdad y vida. Nos toca el corazón y lo transforma. Nos invita a deshacernos de todo lo que nos impide ser felices. A amar también se aprende.

 

            Hace unos días, leía unos textos de Eduardo Punset. Aunque sea un poco largo, no quiero dejar de transcribirlos aquí: "A las nueve, lecciones de control de la ira; a las once, asertividad; a las cuatro, prácticas de discusión y negociación; martes y jueves, técnica de superación del miedo; lunes y miércoles, gestión del apego y la dependencia emocional; los viernes, ejercicios para la superación de la frustración. Si hoy me presentara en el despacho del Ministerio de Educación, donde se diseñan los programas de enseñanza que siguen los niños de cinco a doce años, y propusiera ese horario escolar, es probable que me tomaran por loco". "Aún nos encontramos lejos de contar con un sistema de enseñanza que sitúe las emociones en el lugar que deberían ocupar: el centro mismo de la formación de los más jóvenes. Asombrosamente, chicos y chicas de doce años inician hoy en día la Enseñanza Secundaria Obligatoria sabiendo operar con polinomios sin haber aprendido antes a descifrar las señales que delatan el estado anímico de sus compañeros de pupitre. Aprenden a conjugar los tiempos verbales del subjuntivo, sin haber recibido ni una sola indicación sobre cómo gestionar sus propias subjetividades. Resuelven raíces cuadradas, sin que nadie les revele antes las raíces de sus emociones". "Algún día, las generaciones futuras se echarán las manos a la cabeza preguntándose cómo pudimos sobrevivir sin que las escuelas enseñaran a los niños el daño que puede hacer un gesto de desprecio, o cómo hay que sofocar un arrebato de rabia, o qué ejercicios deben seguirse para mantener tonificada la autoestima...".

 

            Siempre decimos que nuestro colegio es "una familia". Por eso quisiera despedir estas líneas con tres palabras que el Papa Francisco dice que son clave en una familia: permiso, perdón y gracias. Os pedimos permiso para entrar en vuestras vidas y trabajar juntos; os pedimos perdón por anticipado por las cosas que podamos hacer mal; os damos las gracias por elegir nuestro centro y por los dones que vais a poner al servicio de la comunidad educativa.

 

            Nos ponemos en camino, disfrutaremos en la ruta y llegaremos a la meta, quizá cansados, pero satisfechos de haber dado lo mejor de nosotros mismos. Y sabemos que Jesús nos acompaña adelantándose. Eso es seguirle...

 

            ¡Feliz curso!

 

P. Nicolás Caballero Peralta